Siguiendo con el tema Beatle que tratábamos ayer, hoy se cumplen cuarenta años de uno de los sucesos que, a mi juicio particular, causaron su ruptura: el matrimonio de John Lennon con Yoko Ono.
Antes de entrar a hacer cualquier valoración sobre el hecho, tengo que hacer una aclaratoria. Bien es sabido que entre los fans de los Beatles suele haber una sana disputa en cuanto a la dupla Lennon-McCartney. Quienes están a favor de Lennon aseguran que es el verdadero autor de las letras y de que fue un prodigio musical desde su infancia, además de catalogarlo como el alma del cuarteto.
Por su parte, los pro-McCartney ensalzan la calidad musical (tanto en composición como en ejecución de la guitarra bajo) de Paul y rechazan el ego que, asegura, rezumaba siempre Lennon.
Tras esta explicación, he de aclarar que me encuentro en el segundo grupo: McCartney me parece, no sólo más solvente musicalmente, sino simplemente más simpático que Lennon. Tal simpatía me hace ser aún más reticente y culpar (como muchos fans) de la separación del cuarteto de Liverpool a quien fue la segunda esposa de Lennon: la misteriosa artista plástica Yoko Ono.
Artista conceptual de los años sesenta Yoko Ono entró oficialmente en la vida de Los Beatles al casarse con Lennon en 1968, cosa que molestó mucho a Paul, George y Ringo y aceleró la ruptura del grupo, tras el experimento de Magical Mistery Tour (1969) impulsado por Paul.
Sin embargo, ya desde ese momento, los rumbos de los cuatro integrantes de la banda empezaron a separarse, a instancias (sin duda, a mi juicio) de la propia Ono, que envolvió a Lennon en proyectos personales que conllevaron a la separación del grupo en 1970.
Así pues, para mí, el día de hoy es un aniversario del comienzo del fin de Los Beatles, por lo que no hay mucho que celebrar...
viernes, 20 de marzo de 2009
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